LA INTERNACIONALIZACIÓN DEL CONFLICTO,LA REPRESIÓN Y LAS VÍCTIMAS DEL CONFLICTO,LA GUERRA CIVIL EN ANDALUCÍA

6. LA INTERNACIONALIZACIÓN DEL CONFLICTO

6.1. La opinión internacional

La opinión democrática internacional se mostró de manera generalizada a favor de la República Española. Las principales potencias mundiales e instituciones se posicionaron de distinta manera ante el conflicto:

• En Francia la mayor parte de la población estaba con la República, aunque sus gobernantes se opusieron a prestarle ayuda frente a los sublevados.


• Los partidos obreros de todo el mundo, con la URSS a la cabeza, respaldaron la

República.



• México, gobernada por el Partido Nacional Revolucionario (PNR) y con Lázaro

Cárdenas como presidente de la República, apoyó activamente a la República Española, convirtiéndose este país en destino para un buen número de españoles republicanos exiliados.


• En Gran Bretaña el alzamiento de Franco fue percibido mayoritariamente como un

freno para la expansión mundial del comunismo.


• El catolicismo tradicional fue favorable a los sublevados. De hecho el Papado se pronunció muy pronto a favor de Franco.


• Alemania, Italia y Portugal se mostraron abiertamente favorables a Franco.


6.2. El comité de no-intervención

Ambos bandos solicitaron ayuda política y militar en el extranjero. Las peticiones de

armamento de Franco fueron atendidas por la Italia fascista y la Alemania nacionalsocialista.

La dictadura fascista de Salazar en Portugal también se alió con Franco.

El posicionamiento a favor o en contra de los distintos bandos enfrentados en el conflicto español creó una delicada situación que amenazó con la internacionalización del conflicto. Para evitar esto, las democracias europeas, fuertemente resentidas por la cercana Gran Guerra, pensaron que lo más oportuno era asilar el conflicto.

Gran Bretaña defendía una política de apaciguamiento ante Alemania. Francia,

aunque estaba más afectada por el conflicto debido a su cercanía a España y al hecho de tener también un gobierno del Frente Popular, decidió ceder ante la postura de Gran Bretaña, para garantizar el apoyo de este país ante un eventual avance de Hitler, e impulsó la creación de un Comité de no-intervención, con sede en Londres. Sin embargo, en este comité tuvieron representación los países que más apoyo prestaron a los combatientes:Alemania, Italia y la URSS. Este Comité es una de las principales causas que explican la derrota de la República Española.


6.3. Las ayudas extranjeras

La República, carente de los recursos necesarios para hacer frente a la guerra, decidió emplear las reservas de oro del Banco de España para comprar armamento a la Unión Soviética a partir de octubre de 1936.

Las Brigadas Internacionales constituyen un movimiento de solidaridad internacional

antifascista. Fueron más de 60.000 brigadistas procedentes de todo el mundo los que apoyaron con las armas a la República. En su organización destaca especialmente la labor llevada a cabo por la Komintern (comunismo internacional).

Los sublevados recibieron un apoyo internacional mayor. Alemania envió a su

aviación, la Legión Cóndor, y utilizó España como un campo de pruebas para algunas de sus nuevas armas. A cambio de la ayuda prestada Alemania recibió minerales y emplazamientos estratégicos. Italia envió una gran unidad armada, Il Corpo di Truppe Volontarie, así como gran cantidad de armamento.

Hay que destacar también los voluntarios, especialmente irlandeses y portugueses

que apoyaron al bando sublevado.


7. LA REPRESIÓN Y LAS VÍCTIMAS DEL CONFLICTO

Existe un vacío de información que impide conocer el número exacto de víctimas

consecuencia del conflicto, aunque los investigadores actuales calculan que perdieron la vida aproximadamente medio millón de personas, tanto en la guerra como en la represión. Desde el principio de la guerra ambos bandos ejercieron una fuerte represión contra los que mostraban resistencia o eran partidarios del enemigo.


7.1. La represión en ambos bandos

Desde el principio de la guerra ambos bandos impulsaron una fuerte represión contra aquellos que mostraban resistencia o eran partidarios del enemigo.

En la zona republicana la represión fue llevada a cabo por las milicias de un modo

incontrolado. La brutalidad de la represión y la cantidad de asesinatos, fruto del completo descontrol político existente, fue sucedida por el establecimiento de Tribuales Populares, con los que el Estado trató de hacerse con las riendas de la Justicia.


Los sublevados por su parte adoptaron como táctica de guerra la eliminación física de todo disidente. De hecho la represión en el bando franquista fue igualmente incontrolada en violencia, brutalidad y en números absolutos.


7.2. Refugiados y exiliados

Desde el principio de la guerra hubo importantes grupos de población civil que

tuvieron que abandonar sus casas ante el peligro que suponía el avance de las tropas rebeldes. Estos refugiados se concentraron especialmente en la zona del Levante y Cataluña.


La población del norte peninsular, acorralada, sólo pudo huir por mar hacia otros países. Evacuar a todos era imposible, lo hizo que se optase por dar prioridad a los niños. De hecho fueron más de 13.000 los niños que abandonaron España camino de otros países europeos, América o la URSS.

Hacia finales de la guerra una gran contingente de aproximadamente medio millón

de personas concentradas en Cataluña marchó a Francia. Gran parte de estos refugiados fueron acogidos en campos de concentración improvisados por las autoridades francesas. Se calcula que más de la mitad de estas personas regresaron a sus casas pocos meses después del final de la guerra. Unos 30.000 se alistaron en el ejército francés y participaron en la Segunda Guerra Mundial, iniciada el 1 de septiembre de 1939, muy poco después del fin de la guerra civil española. Más de 16.000 murieron en campos de exterminio nazis (Treblinka, Dachau, Mauthausen...).


Fue también importante el número de exiliados en tierras americanas, especialmente numerosos en México, unos de los países que más apoyo prestó a los exiliados, donde se reunieron fundamentalmente políticos e intelectuales y donde se constituiría el gobierno de la República en el exilio.

En la URSS se refugiaron unos mil adultos y unos 3000 niños.



8. LA GUERRA CIVIL EN ANDALUCÍA

Los factores que nos permiten entender el porqué de la guerra son múltiples,

variados y de gran complejidad, aunque para la zona andaluza puede afirmarse que la Reforma Agraria puesta en marcha por la República tuvo un peso determinante, pues contribuyó a enconar gravemente las relaciones entre campesinos y terratenientes.

Desde el inicio de la guerra Andalucía quedó dividida en dos partes, manteniéndose

esta situación durante prácticamente todo el conflicto. La Andalucía oriental estuvo

controlada por el gobierno de la República, mientras que la Andalucía occidental más Granada se mantuvo dominada por el bando nacional. En la región andaluza no fueron destacables los enfrentamientos de trincheras, aunque sí lo fueron las represiones de retaguardia.


En la guerra fue clave el control que desde un inicio mantuvieron los sublevados de la ciudad de Sevilla, ya que era donde se encontraba el aeródromo más cercano a África, y de los puertos de la bahía gaditana, que permitieron a los nacionales controlar el paso del Estrecho de Gibraltar. Para controlar ciudades como Sevilla, Cádiz y Córdoba fue determinante el apoyo que prestaron los elementos civiles organizados en torno a partidos ultraderechistas como Falange Española (FE). Gracias al apoyo de la aviación alemana se estableció un puente aéreo entre Marruecos y Sevilla, el primero de la Historia, que permitió a los nacionales introducir a más de 1.500 soldados en los primeros días después del

alzamiento. Al mismo tiempo el control de los puertos gaditanos permitió traer a la península hombres y material de guerra en barcos mercantes escoltados por bombarderos italianos. La flota republicana de la costa malagueña no intervino debido a la presencia de acorazados alemanes en la zona. Estas acciones permitieron que la concentración de tropas en Sevilla el 6 de agosto de 1936, día que llegó a esta ciudad el general Franco para ponerse al frente de las mismas, fuese considerable. Con ellas inició un imparable avance de 500 kilómetros hacia el norte por la zona extremeña, uniendo los territorios del sur y el norte controlados por los sublevados. Esta importante victoria militar consolidó la posición de Franco frente a la de otros militares de prestigio como Mola o Queipo de Llano.


Fue en Sevilla donde Franco, en la celebración de la Virgen de los Reyes el 15 de

agosto de 1936, sustituyó la bandera tricolor por la monárquica bicolor en un acto público cargado de emotividad y teatralidad. Este cambio de bandera fue un golpe de efecto de gran trascendencia que le sirvió para posicionar las fuerzas políticas antirrepublicanas a su favor, mientras Mola y otros generales sublevados continuaban enarbolando la bandera republicana.


La ciudad de Málaga cayó en poder del bando nacional en febrero de 1937, incapaz

de resistir un duro ataque por tierra y mar en que intervinieron además de efectivos del bando nacional unos 10.000 camisas negras italianos. Después de la toma de Málaga no se desarrollaron más campañas militares destacables en la zona andaluza, a excepción del bombardeo que sufrió Almería por parte de un acorazado y cuatro destructores alemanes en mayo de 1937. Este acontecimiento generó tal tensión internacional que estuvo a punto de ser el desencadenante de la Segunda Guerra Mundial.

Una de las últimas ciudades en ser ocupadas por el ejército nacional fue Almería, que no fue ocupada hasta el 31 de marzo de 1939, convirtiéndose en el último bastión de la Segunda República. Al día siguiente Franco dio por concluida la guerra.

La represión en Andalucía fue brutal. El número de fallecidos es muy difícil de

cuantificar, ya que no se registraban. Miles de personas, la mayoría sindicales, militantes políticos de izquierda e intelectuales, maestros fundamentalmente, fueron detenidas y ejecutadas sin juicio previo. En estas ejecuciones no sólo intervinieron militares, sino que fue muy activa la labor de civiles encuadrados en organizaciones ultraderechistas como Falange Española.
La represión alcanzó unas cotas de brutalidad especialmente dramáticas en aquellas zonas en las que los frentepopulistas habían mantenido previamente el control y habían ejecutado a personas sospechosas de simpatizar con los sublevados. Es el caso de ciudades como Lora del Río o Málaga.

Entre los represaliados andaluces cabe destacar, por la posición e influencia

intelectual que ejercían Federico García Lorca y Blas Infante.

       


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